21 enero, 2015

Quererte tu mismo, quererte tu mucho…

No se a vosotros pero a mi me gusta mucho “estar guapa”, soy una defensora de que el reflejo en el espejo ayuda a que nuestros días sean mejores o no; uso maquillaje casi a diario (unos días más y otros días menos) me encanta la ropa y todas esas cosas estúpidas sin las que podría seguir viviendo perfectamente pero que me hacen la vida mas fácil. Sin embargo y para sorpresa de muchos me niego en rotundo a ser una esclava de mi imagen porque ante todo soy una persona y a las personas les salen granos, se hinchan si comen mucho salado, tienen hormonas, lloran, ríen, se emborrachan (en mayor o menor medida), les dan apretones, se enfadan, se les mete la comida entre los dientes y tienen mocos.

Cuando alguien me dice que salgo bien en las fotos tiendo a echarme a reír porque si algo no soy es Miss World Alhaurín de la Torre y la fotogenia NO es lo mío. En estas últimas fotos (que por cierto subiré en la próxima entrada) hay absolutas joyas y de todas he seleccionado la mejor. ¿Que porqué la enseño? Pues porque sí, porque me da igual y porque todo no puede ser perfecto.

Me molesta muchísimo la búsqueda de la absoluta perfección, desde la repostería creativa hasta la gente que usa corrector después de pintarse los labios. Porque no se al resto del mundo, pero a yo la repostería la hago para comérmela no para verla y los labios los tengo porque nací con ellos y me sirven para hacer 2 de las cosas que más me gustan en el mundo: comer y hablar; y ambas cosas estropean hasta el maquillaje con la mejor prebase del mundo.

Y hasta aquí por hoy… os dejo la joya de la corona para que disfrutéis de esta visión:

Picture Perfect

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Para quien no tenga la suerte de recordar de dónde viene el título:

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